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HERMANO CHORRO Carlos de la Púa

(...)

Con tal que no sea al pobre,
robá, hermano, sin medida...
Yo sé que tu vida de orre
es muy jodida

Tomá caña, pitá fuerte
jugá tu casimba al truco
y emborrachate: el mañana
es un grupo.

¡Tras cartón está la muerte!

martes, 7 de septiembre de 2010

Hace un par de días vi en el informativo que los asambleístas de Gualeguaychú volvieron a cortar el puente por dos horas. Otra vez, desconformes de la marcha de las negociaciones entre los dos países por el control sanitario de la papelera.
Desconformes porque, desde hace cuatro años, han venido mensurando hipotéticamente los daños a los que se exponían por la cercanía con la pastera de papel, río por medio. Entre esos daños, figuraban la reducción de la vida, las malformaciones, la incapacidad para procrear y el envenenamiento de las aguas del río.
En el acto de protesta, éste de hace dos días, una mujer leyó la proclama protestataria. La paradoja es que la proclama estaba escrita ¡¡en papel!! Lo que significa que la protesta es para los que fabrican pasta para hacer papel, pero se reconoce- a todas luces- que el papel es útil (me pregunto: ¿con qué se limpiarán el culo los que denostan la fabricación de papel?), desde que los puntos a discutir y a proclamar se escriben en ese soporte.
Ahora bien: no se discute el papel para rollos higiénicos, ni para libros, ni para diarios, ni para toallas de cocina, ni para revistas, ni para prospectos de supermercado, ni para avisos clasificados, pero está mal que se instale una pastera cerca nuestro.
Me pregunto: ¿está bien que se instale lejos, con tal que dispongamos del uso del papel? ¿Está mal para nosotros tener cerca una pastera, pero está bien si está cerca de otros? La protesta es contra esta pastera pero no contra las demás- incluídas otras que están en terreno argentino y que claramente contaminan, como contaminan los agroquímicos de la soja, que está documentado que producen malformaciones y mutaciones genéticas pero no le preocupa a nadie, ni siquiera a los argentinos-, con lo cual se dice: está bien que esto se lo fumen otros, pero nosotros, no.
Y vuelvo a preguntarme: analógamente, ¿está bien tomar medidas drásticas y oponerme a los chiqueros por el olor que que dejan, pero no abandonar la dieta de chorizos, o panceta o jamón?
¿Puedo quejarme de la mugre y la baranda de los corrales de gallinas pero seguir fielmente una dieta de pollo?
Si además resultara que el papel que deriva de UPM no se vendiera en Argentina, la paradoja sería más trágica, porque entonces el papel que usan los ecologistas para anotar los puntos de la asamblea sería el que se fabrica en las peores condiciones ambientales para otros argentinos.

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