Buscar este blog

HERMANO CHORRO Carlos de la Púa

(...)

Con tal que no sea al pobre,
robá, hermano, sin medida...
Yo sé que tu vida de orre
es muy jodida

Tomá caña, pitá fuerte
jugá tu casimba al truco
y emborrachate: el mañana
es un grupo.

¡Tras cartón está la muerte!

lunes, 21 de febrero de 2011

Durante más de dos mil años los hebreos esperan un niño. Uno en especial. El que anunciaron los profetas. Tanto lo esperaron y visionaron los profetas que fueron capaces de estipular las señales que anunciarían su inminencia y hasta la tierra que lo vería nacer y el futuro que haría posible.
Pero no supieron prever el tiempo.
No le dieron tiempo a los hebreos de ese momento a acomodarse, a esperar esa contingencia en una posición apropiada.El Niño- dicen que, efectivamente Él-, nació bajo los aspectos señalados, con el cumplimiento de las profecías a favor, y hasta con un aura de ser distinto, inteligente y santo en el sentido de pobreza vivida y honesta, cosa difícil de aceptar por lo que ya tenían firmemente establecido un sacerdocio cómodo, con cierta cuota de poder, y la santidad de un cierto y envidiable tesoro a prueba de sospechas y socavamientos.
Momento incómodo, ése, para nacer un Enviado de dios.
Tan incómodo que, las cómodas autoridades sacerdotales no lo reconocieron.
No podía ser ése el hijo de Aquel, porque los sacerdotes perdían autoridad y significación y posición ante un simple muchacho.
Además no lo señalaba otro, como era la práctica, sino que se señalaba él mismo.
Pero tal vez lo más intolerable era que Jehová era, tradicionalmente, el Supremo Protector del pueblo hebreo, no solamente el que armaba a los hebreos para imponerse violentamente sobre los pueblos vecinos e imponerles vasallaje para obtener el "Eespacio vital" que correspondía a su carácter de Pueblo Elegido, sino que, aún, en las Tablas que Moisés bajó del Monte, se especificaban las riquezas que los hebreos podías tener y mantener- llámese vacas, mujeres y esclavos-, sin quebrantar la religión.
¡Y ahora venía este palestino a decir que había que repartir todo!
Los hebreos tenían un dios tribal que los cohesionaba y los hacía diferentes a los demás pueblos. Mal les podía caber un dios universal que los confundía con el resto de las multitudes del planeta.
El concepto de tribu- todavía hoy-. los cohesiona e identifica. De tribu perseguida, rodeada de enemigos y acechanzas.
Todavía perdura el viejo sentimiento del pueblo pastor en la llanura, pueblo inerme en un mundo hostil, raza elegida y superior, y que por ello no puede ni debe ser juzgada, que pide tolerancia al resto del mundo y que practica la impiedad y el abuso a sus derrotados.
Sobre todo a los palestinos, a los que humilla y desprecia y utiliza, y a los que todavía sigue matando sus niños, a pasar de estar esperando uno, el que señalaron los profetas, desde hace tanto tiempo

No hay comentarios:

Publicar un comentario